Grandioso parque detrás de Puerto Madero.

BUENOS AIRES, LA CIUDAD DEL TANGO Y MUCHO MÁS

La gran capital de Argentina, nos ha impresionado. Es una ciudad con muchas cosas para descubrir y dejarte inquietar por el Tango, los asados y todas sus tradiciones. ¿Sabéis que existe una Mafalda sentada en un banco y lo mantienen en secreto para que lo puedas encontrar?
¿Quieres descubrir sus barrios y un cementerio que parece una auténtica ciudad de arte? Y te contaremos que a veces las Milanesas toman vida cómo por arte de mágia….¿preparados? Pues bienvenidos a Buenos Aires.

Me tendréis que perdonar esta vez, ya que este post és más largo de lo normal, pero no quiero dejar de contar todas las cosas que hemos visto para que os podáis hacer una idea de las posibilidades que tiene esta capital.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, llamada así desde 1996, es la capital federal de Argentina. Se divide en 48 barrios y en toda su area metropolitana viven más de 13 millones de personas.

Siempre que piensas en Argentina aparece El Tango y los asados, como cosas más típicas. Creemos que eso son “tópicos” cómo los toros y la paella en España. Realmente hay miles de cosas más que son características de este país o ciudad y que ahora vamos a descubrir.

El barrio de La Boca, fue uno de nuestros primeros destinos que visitamos. A pesar de ser muy turístico, era domingo y pudimos disfrutar de un mercado ubicado en el mismo barrio. Lo característico de este barrio, es una calle llamada Caminito, donde hay casitas pintadas de colores muy vistosos, y ciertamente es un barrio de artistas donde puedes comprar artesanía de todo tipo. En la misma calle te vas encontrando muchas bailadores de Tango que muestran sus dotes en el baile delante del público.


Casitas pintadas en el barrio de La Boca.


Famosos asados Argentinos en el barrio de La Boca.

Este barrio, en épocas de la Colonia Española, era una zona de barracones para los esclavos negros. Sus casas llamadas “conventillos”, y se construían con chapas. Comentan que estaban pintadas con pinturas que sobraban de los barcos, pero en estos años han ido cambiando a colores más vistosos y artísticos.

Es evidente que en este barrio y tal cómo su nombre indica está el estadio del famoso equipo Boca Juniors, el cual pudimos visitar por fuera y compartir un buen rato con unos forofos de este equipo en un bar cercano, destacando la maestría de Messi.


Vista exterior del estadio del Boca.

Al ser domingo aprovechamos para visitar el mercado ubicado en el barrio de San Telmo. En este barrio está muy especializado el mercado de antigüedades, y puedes encontrar de todo, desde viejos juguetes hasta colecciones de cajas de cerillas, y otros objetos de ritual coleccionista.


Juguetes en el mercado de antigüedades de San Telmo.

Al ser feriado, hacen una feria en la calle de artesanía que tiene una gran extensión. Las piezas son preciosas, y los artistas estan durante todo el día intentando de vender sus productos mientras lo pasan bien entre ellos.


Vendiendo en la Feria de San Telmo.

Fue muy curioso que coincidimos con un concurso de disfraces que hacían los artesanos de la Plaza Dorrego, y que sólo es un concurso en que el ganador tendrá la mejor ubicación de la plaza durante un año. Realmente eran muy originales.


Concurso de paradas en la plaza Dorrego.


Bailando Tango en la calle del barrio de San Telmo.

El tango tenía que aparecer, y cómo no, un espectáculo en la calle que no te deja indiferente. Realmente en San Telmo y La Boca, son los dos únicos lugares que pudimos disfrutar de forma libre este impresionante baile.

En el barrio de San Telmo, reside una muñeca de la famosa Mafalda. Está ubicada en un banco sentada tranquilamente en una esquina escondida de este barrio. Nos aconsejaron que procuráramos de encontrarla sin indicaciones, ya que resulta más divertido. Lo que sí es cierto, que cuando ves toda una fila de turistas para hacer una foto, es que has llegado a esta emblemática muñeca.


Mafalda sentada en su banco.

El centro de Buenos Aires, és inmenso y con muchas cosas que ver, cómo el famoso obelisco o la Casa Rosada, que es un edificio de gobierno y que tiene un color rosado, ya que se pintó con sal y sangre de toro, actualmente también es un Museo.


La Casa Rosada, sede del poder ejecutivo de la República de Argentina.

Una de las cosas que más me sorprendió, és la iglesia de la piedad. La fachada neoclásica, hace que esta iglesia sea diferente a todas las vistas hasta el momento, ya que lo podría confundir con un palacio judicial o universidad.


Iglesia de la Piedad de Buenos Aires.

Esta ciudad es el paraíso del “shopping” (como le llaman ellos). Para los fanáticos de esta tendencia de comprar compulsivamente, puedes encontrar decenas de superficies llenas de cosas. Estas galerías están muy cuidadas y tienen hasta bellos murales o decoración exclusiva, lo que las hace diferentes de las demás. Puedes encontrar marcas tan conocidas como Swatch o The North Face o franquicias como Zara.


Galería comercial en Buenos Aires.

En Buenos Aires, hay también una figura muy emblemática en el barrio de Recoleta. La flor creada con unos pétalos de acero de 20 metros que reflejan todo su alrededor, tengo que admitir que me impresionó mucho. Además, comentan, que al atardecer se cierra y cuando amanece se abre de forma mecánica mostrando sus pétalos. ¡Es gigantesca la verdad!


Floralis Generica, una gigantesca estátua en forma de flor.

Es en el barrio de Recoleta, donde pudimos visitar uno de los sítios lúgubres más bellos que he visto. Es el Cementerio de La Recoleta. Una pequeña micro-ciudad de imponentes tumbas de diseño a cual más bonita. La entrada es gratuita que es de agradecer, y además pudimos hacer un completo tour gratuito también, con una chica que nos enseñó los rincones más emblemáticos y nos mostró las tumbas de famosos militares y aristócratas de Argentina, así cómo la tumba de Eva Perón. Una cosa curiosa, es que en Argentina hay la tendencia de dejar los ataudes a la vista fuera de tierra, y no se entierra nada.


Las calles del Cementerio están repletas de pequeños palacios donde descansan los difuntos.


Los mausoleos son verdaderas obras de arte en el Cementerio.


Todos los ataudes siempre están a la vista, y no se suele enterrar bajo tierra.

Otras de los lugares típicos a visitar en esta ciudad es el Jardín Japonés. Un precioso espacio con aires orientales en medio de la ciudad, donde la entrada es de pago. Pero hay un jardín que además es gratuito y que realmente nos robó el corazón y se llama El Rosedal, que es un enorme y cuidado parque donde están plantadas más de 11.000 clases de plantas y la mayoría de ellas son rosas, imaginaros lo bello que y olor que desprenden las rosas, es precioso.


Miles de rosas en el parque llamado El Rosedal, en el barrio de Palermo.


Detalle del Jardín Japonés de Buenos Aires.

Si te gustan las estrellas y el cielo, no puedes perderte El Planetario de Buenos Aires. Allí vimos una proyección en una pantalla de 360º donde tumbados en un sillón pudimos descubrir el secreto de las constelaciones. El edificio es muy emblemático.


El Planetario de Buenos Aires, donde se proyectan proyecciones en el interior.

Para terminar este largo post, os mostraremos el Puerto de esta ciudad, una zona muy moderna y turística, que personalmente me gustó mucho para pasear tranquilamente. Allí puedes ver el puente giratório de la Mujer, creado por nuestro arquitecto Santiago Calatrava y que está inspirado en la forma de una pareja bailando Tango.


Vistas del Puerto Madero, con el puente de la mujer de Calatrava y sus enormes edificios.

Tengo que admitir que Buenos Aires cómo capital me ha impresionado y gustado mucho. Tienes mucho que ver y hacer. Nos quedaron muchas cosas en el tintero, cómo el Zoo, la librería en un antiguo teatro, la desembocadura del río llamada El Tigre. Conocimos gente maravillosa como nuestro Couchsurfer Jose Luís, y que nos dio sabios consejos para poder visitar. Pero creo que algún día volveremos para ver lo que nos ha quedado pendiente.

Tenemos que contar una anécdota que no quiero que marque la visión positiva de esta ciudad: Cenando en San Telmo (barrio turístico) decidimos ir a un humilde bar que tenía terraza. Mireia se pidió una milanesa de pollo, sin ser muy amante de la carne. Al llevar más de media parte comida, veía que Mireia iba cortando para tener que comerse la parte que menos le gustaba cuando de pronto….apareció una mano del cielo y agarró la milanesa. Pensando que era el camarero miramos los dos incrédulos hacia arriba y vimos un chico que se tomó la milanesa y se fue calle abajo comiéndola como si nada, eso sí mirando de tanto en tanto hacia atrás a ver si lo veníamos a buscar. Lo curioso es que el chico, vestía bien con una equipación de fútbol y creemos que iba una poco borracho, ya que poco antes había terminado un famoso partido entre equipos argentinos. Aquí queda la curiosa anécdota, que no deja de ser una situación inusual, y dicen que no acostumbra a pasar en esta ciudad. Eso sí, desde entonces, ya no comemos más en las terrazas 😉

Por cierto, no olvidéis ver más fotos a la derecha de este post, os gustarán.

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