Marea baja y barcas en seco.

CHILOÉ, LA GRAN ISLA DE CHILE

Chiloé es una Isla situada en el Océano Pacífico que está pegada a Chile y que tiene un entorno natural excepcional con Parques Naturales, ríos, lagos y unos característicos pueblos con una arquitectura muy peculiar en que las casas reposan con finos troncos encima del agua.

Después de una breve visita a nuestros amigos de Bariloche (Argentina), cruzamos a Chile, el país vecino. Llegamos a Puerto Montt para marchar rápidamente a Chiloé, una de más grandes Islas que he visto, ya que tiene una forma muy alargada y estrecha.

Al hacer el trayecto en bus, éste debe pararse para subir a un inmenso Ferry que te lleva a esta cercana isla Chilena. Actualmente no hay ningún puente, aunque comentan que está previsto hacer uno en un futuro.


Vistas del Ferry con destino la Isla de Chiloé.

Para llegar a Castro (la capital de esta isla), tardamos más de 2 horas para llegar (y eso que está a la mitad de la isla, imaginados para recorrer la isla de arriba a abajo).

La ciudad de Castro es muy turística, al lado del mar se caracteriza por una arquitectura muy peculiar con casas hechas en madera y paredes pintadas con colores muy vistosos.


Look típico de las edificaciones en Castro.


La colocación de pequeños objetos en las ventanas, es muy típico y curioso.

Una de las zonas más visitadas dentro de este pueblo, son las casas colgantes que están encima del agua ubicadas en delgados troncos, realmente dan mucha impresión y no sé cómo se aguantan pero creo que hacen toda su función. Estas casas son llamadas Palafitos, y muchas de ellas fueron destruidas en un Tsunami. No es casualidad, que en toda la población, encuentres carteles de zonas seguras para evitar los Tsunamis.


Los finos troncos levantan las casas encima del agua.

Una cosa curiosa es que la marea tiene muchas variaciones, y la mayoría de los barcos que vimos están varados en tierra firme, ya que la marea ha bajado. Durante todos los días que estuvimos, no vimos que estos barcos flotaran. Debido a este fenómeno, los propietarios de los botes, aprovechan para arreglarlos o pintarlos.

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La marea baja hace reposar los barcos en tierra firme.

Dentro del pueblo puedes explorar sus ciudades, miradores y comer algo de pescado. Lo que personalmente me gustó mucho fue la iglesia. A pesar de estar en obras la fachada en ese momento, podía ver sus bellos colores.

Una vez dentro me llevé mi gran sorpresa al ver, que era toda de madera, incluso las paredes y la torre.


Iglesia de Castro desde fuera construida íntegramente en madera.


Interior de madera de la Iglesia de Castro.

Durante un día fuimos a hacer una excursión al Parque Nacional de Chiloé. Es un espacio natural donde puedes hacer un trekking plano y de dificultad baja pero que vale la pena. Podrás ver miradores, la playa y un camino hecho con troncos que se pasea dentro del frondoso bosque. La caminata la hicimos con dos buenos amigos viajeros: Raúl de Madrid y Isabel de Valencia.


Paseo por los caminos del Parque Nacional.


Vaca reposando al sol.


Plantas típicas de la zona, tienen una textura rasposa como una lija. 

Chiloé, es una isla con infinidad de posibilidades. Hay muchos pueblitos pequeños para visitar con iglesias construidas en madera que son consideradas Patrimonio de la Humanidad. Tienes también la posibilidad en el Norte, de poder ver una pingüinera, llena de pingüinos en estado salvaje. El problema es que esta isla es tan grande que necesitas dedicar varios días.

Recordad que si queréis ver más fotos, a la derecha podéis verlas.

 

 

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